SUMARIO
Última actualización el 25 febrero 2025 a las 10:47 am
Los injertos óseos son fundamentales en la medicina moderna para reparar y restaurar huesos dañados por fracturas, enfermedades o como parte de intervenciones quirúrgicas. Existen diversos tipos de injertos, cada uno con características y aplicaciones específicas, dependiendo de la necesidad clínica. En este artículo, exploramos qué son los injertos óseos, cuándo se utilizan, sus tipos más comunes y cómo contribuyen al proceso de regeneración ósea.
¿QUÉ SON LOS INJERTOS ÓSEOS?
Los injertos óseos son procedimientos médicos en los que se coloca tejido óseo (generalmente de un donante o del propio paciente) para reparar o reconstruir áreas del hueso que han sufrido daño o pérdida. Este procedimiento se utiliza cuando el hueso está debilitado, fracturado o no tiene suficiente volumen para cumplir su función, como en el caso de enfermedades, lesiones o cirugías.
Los injertos óseos son muy comunes en cirugías de columna, ortopedia, odontología (en implantes dentales) y tratamientos de fracturas graves.
Características de un injerto óseo
Los injertos óseos presentan distintas propiedades, como la osteoconducción, la osteoinducción y la osteogénesis, que determinan su eficacia en el tratamiento. Estos injertos pueden variar en su capacidad para actuar como soporte estructural, estimular el crecimiento óseo o producir hueso.
Los injertos óseos se pueden clasificar en:
- Extensor óseo. Su misión es disminuir la cantidad de hueso que necesitamos para realizar una artrodesis vertebral sin que se vea influido el resultado
- Potenciadores óseos. Son el grupo de sustitutos óseos que junto con el hueso aumenta las tasas de fusión con una menor cantidad de injerto.
- Sustitutos óseos. Permiten alcanzar la fusión vertebral sin tener que usar injerto óseo.
CUÁNDO SE USAN LOS INJERTOS ÓSEOS
Los injertos óseos se emplean para reparar o reconstruir áreas del hueso que han sufrido daño, pérdida o que no tienen suficiente volumen para cumplir su función. Se utilizan principalmente en casos en los que el hueso necesita ser restaurado, ya sea por enfermedad, lesión o como parte de un tratamiento quirúrgico. Estos injertos permiten estimular la regeneración ósea y facilitar la recuperación funcional del área afectada.
Casos en los que se usan los injertos óseos:
- Fracturas óseas complejas
- Cirugía de columna vertebral (fusión vertebral)
- Implantes dentales
- Reconstrucción después de extirpación de tumores óseos
- Enfermedades óseas (osteonecrosis, osteoporosis)
TIPOS DE INJERTOS ÓSEOS
1. Hueso autólogo
El hueso autólogo es el injerto ideal, ya que proviene del propio paciente, generalmente de las vértebras o la cresta iliaca. Este tipo de injerto es el más eficaz, y el resto de los sustitutos óseos se evalúan en función de su capacidad para imitar al hueso autólogo.
¿Por qué recurrir a sustitutos óseos si el hueso propio del paciente es el mejor? La respuesta es sencilla: el hueso autólogo es limitado en cantidad y, a menudo, no es suficiente para cubrir las necesidades del procedimiento. Aunque se puede obtener más hueso de la cresta iliaca, esto conlleva riesgos como mayor sangrado, infección y dolor postoperatorio.
2. Hueso heterólogo
El hueso heterólogo proviene de otro individuo, a menudo de un cadáver humano, aunque también puede provenir de otra especie. Este injerto se trata exhaustivamente para eliminar todas las células, esterilizarlo y congelarlo. El hueso heterólogo tiene propiedades osteoconductoras y osteoinductoras, favoreciendo la formación de nuevo tejido óseo.
Este tipo de injerto se almacena en bancos de hueso, aunque su disponibilidad puede verse limitada dependiendo de la cercanía de un banco y la necesidad de solicitarlo con anticipación para su descongelación. A pesar de estos inconvenientes, el hueso heterólogo está preparado para minimizar el riesgo de rechazo y la transmisión de enfermedades.
3. Hidroxiapatita y fosfato tricalcico
La hidroxiapatita y el fosfato tricalcico son injertos óseos pertenecientes al grupo de las cerámicas, conocidos por sus propiedades osteoconductoras. Estas sustancias tienen una microestructura porosa que permite el crecimiento del hueso a través de sus poros, que deben medir entre 100 y 500µ. Una característica importante de estas cerámicas es su capacidad de degradarse gradualmente a medida que el hueso nuevo crece, permitiendo la integración del injerto con el tejido óseo circundante.
4. Matriz ósea desmineralizada
La matriz ósea desmineralizada se obtiene a partir de hueso humano o animal, en un proceso donde se eliminan las células y las sales cálcicas, conservando las proteínas estructurales del hueso. Estas proteínas actúan como un potente osteoinductor, estimulando la formación de nuevo hueso.
La matriz ósea desmineralizada se presenta en diversas formas, como gránulos, polvo o pasta, y es especialmente útil para aumentar la cantidad de injerto disponible en procedimientos quirúrgicos, optimizando el proceso de regeneración ósea.
5. Proteína morfogenética
Las proteínas morfogenéticas óseas (BMP), principalmente la BMP-2 y la BMP-7, son fundamentales en la regeneración ósea. Estas proteínas, que se encuentran en la matriz ósea, son potentes osteoinductores, capaces de activar las células madre en el área de la fusión vertebral y transformarlas en células productoras de hueso.
Usualmente se emplean junto con injertos óseos autólogos para potenciar el proceso de curación, promoviendo una fusión ósea exitosa y acelerando la regeneración de hueso nuevo.
6. Factores de crecimiento
Los factores de crecimiento son moléculas presentes principalmente en las plaquetas sanguíneas. Su función principal es activar las células productoras de hueso, estimulando así la regeneración ósea. Aunque su efecto es transitorio, debido a su vida media corta, son cruciales en el proceso de curación ósea, ayudando a acelerar la formación de nuevo tejido óseo durante la reparación y fusión vertebral.
7. Células madre
Las células madre son células poco diferenciadas con la capacidad de transformarse en células productoras de hueso cuando se encuentran en el entorno adecuado. Durante una cirugía de fusión vertebral, se pueden obtener estas células mediante un aspirado de la médula ósea de la cresta iliaca. Habitualmente, se mezclan las células madre con el injerto autólogo para potenciar la regeneración ósea y mejorar el proceso de curación.
BIBLIOGRAFÍA
- Injertos óseos en cirugía ortopédica
- Los aloinjertos óseos en Cirugía Ortopédica y Traumatología
- Fusión e injertos en artrodesis espinal